SIGLO XX
Manual de bibliotecnia
por Manuel Selva; prólogo de Ernesto Nelson.
Manuel Selva fue funcionario de la Biblioteca Nacional de la República Argentina, entidad que lo contará más adelante formando el elenco de sus vicedirectores.
Escribió esta obra para ser utilizada por los cursantes del curso de Biblioteconomía que se dictaba en la Escuela de Servicio Social del Museo Social Argentino desde 1937.
Para los conocimientos de la época y debido a la escasa producción bibliográfica en lengua española, cumplió un espléndido lugar en la historiografía bibliotecológica argentina; basta con recorrer su índice para apreciar cuánto se podía abrevar en semejante fuente: desde los distintos tipos de papel, encuadernaciones, imprenta, bibliografías, filmotecas, catálogos, etc., en la práctica creemos que no olvidó nada.
Tratado de bibliotecnia,
por Manuel Selva, con prólogo de Ernesto Nelson.
Se trata de dos sólidos volúmenes con más de 1400 páginas que proveen profusa información. Se puede apreciar que en el primer volumen explica el ordenamiento de archivos, hemerotecas, mapotecas y fonotecas; bibliotecas de música, bibliotecas infantiles, de hospitales, de cárceles.
El segundo volumen está dedicado exclusivamente a la catalogación y al desarrollo de la Clasificación Decimal.
Sus comentarios con respecto de los sistemas de clasificación aún están en vigencia.
En suma, las dos obras de Selva pueden llenar de orgullo a la bibliotecología argentina, dado que pese a los años que tienen de publicadas, aún pueden ser tenidas como obras de consulta.
Quién es quién en la bibliotecología argentina
compilado por Nicolás Matijevic; introducción de Domingo Buonocore.
Nicolás Matijevic dirigió la Biblioteca Central de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca y su Centro de Documentación Bibliotecológica, un espléndido repositorio documental que ocupaba un área dedicada dentro de la primera institución mencionada más arriba. Este centro en los años siguientes llegó a ser una entidad modelo por sus servicios y sus publicaciones, las cuales comenzaron a editarse a partir de enero de 1965.
La que aquí se comenta es una de ellas: una importante fuente de consulta aún para estudiosos e investigadores; no en vano lo indica Buonocore en la introducción:
“...servirá, entre otros, a dos fines esenciales de evidente utilidad. Primero como guía segura para identificar y localizar a los profesionales del libro existentes en el país, hecho que a su vez, facilitara la comunicación y el intercambio entre los mismos. En segundo término, este repertorio actuará como una brújula orientadora, pues él contiene en sí los materiales básicos para delinear, en una visión panorámica, las etapas fundamentales relativas al origen y desarrollo de la bibliotecología argentina...”
Bibliografía de bibliografías argentinas 1807-1970
En 1970 Abel Rodolfo Geoghegan publica esta pequeña obra que logra cubrir una inmensa laguna existente en la información sobre el quehacer bibliográfico nacional.
La anterior bibliografía de bibliografías argentinas realizada en el país estaba fechada en 1919 y había sido publicada en la Revista de la Universidad de Buenos Aires (año 16, tomo 43, p. 114-149) y registra 164 títulos; la aquí comentada tiene la particularidad de estar realizada siguiendo el sistema de clasificación creado por Dewey y compila más de 400 títulos de obras de bibliografías, muchas de ellas prácticamente inhallables hoy. Fue publicada en "edición preliminar" con motivo de la celebración en la ciudad de Buenos Aires de la 35º Conferencia y Congreso Internacional de Documentación, llevado a cado en 1970.
El arte del libro en la Edad Media: códices- incunables. Buenos Aires: [Secretaría de Estado de Energía y Combustibles. Agua y Energía Eléctrica], 1966. 370 p.
Según su autor, esta obra tuvo un destino azaroso: un cambio de gobierno en el país hizo que las nuevas autoridades enviaran a un depósito la totalidad de la edición; pocos ejemplares se salvaron de dicha medida y son los que se pueden encontrar en alguna biblioteca o librería de ocasión. Solamente he visto dos a través de los años y, tal como me comentó el propio Sosa en una oportunidad, a los escasos ejemplares circulantes se le suprimió la última página impresa, donde se especificaba la entidad que realizaba la edición. En esa última página se podía leer: “El presente libro es una contribución de AGUA Y ENERGIA ELECTRICA a la cultura argentina, obra de uno de sus funcionarios y fue terminado de imprimir en los talleres del Servicio Gráfico de la Empresa en el mes de junio de 1966. Uno de mis ejemplares afortunadamente conserva esta página.
Esta obra es inobjetable; la cantidad de información, los diversos índices, las selectas ilustraciones, todo la hacen una obra de permanente consulta para el estudioso del libro.
Lamentablemente se desconocen datos personales adicionales de este extraordinario investigador del libro. Solamente guardo el recuerdo de haberlo visto muchas veces en el antiguo Instituto Bibliotecológico, lugar al que frecuentábamos en busca de información cuando esta institución era una cantera inagotable de recursos para trabajar sobre cualquier área de la bibliotecología y de la documentación. Lo veía ya mayor, dedicado a la búsqueda de datos que corroboraran sus investigaciones. Tuve la oportunidad de ser invitado a su casa, donde me mostró su notable biblioteca dedicada al arte del libro (la nómina de dicha colección se encuentra en la p. 350 de su libro: El arte del libro en la Edad Media.
Manual de incunables: historia de la imprenta hasta el siglo XVIII.
por Guillermo Sosa. Buenos Aires: Ediciones Historia del Libro, 1972. 418 p.
Actualiza y complementa perfectamente su libro anterior El arte del libro en la Edad Media. Los atinados comentarios, los diversos índices, las tablas de concordancia entre los estudiosos de estos materiales bibliográficos como Haín Copinger, Reichling y Haebler, nos muestran la calidad del trabajo del Ing. Sosa y la hacen una insustituible obra de referencia.
Incunabula británica,
por Guillermo S. Sosa.
Buenos Aires: Ediciones Historia del Libro, 1973. 82 p.
Es el tercer libro de este autor, dedicada a los primeros impresos británicos. Comienza con el listado de las obras por sus títulos o autores; luego por impresores y lugares de impresión, finalizando con otros sitios e impresores en el continente europeo.
Historia de la Biblioteca Nacional, por Paul Groussac.
La primera edición de este trabajo se tituló Noticia histórica sobre la Biblioteca de Buenos Aires, que luego se reeditó con el título arriba mencionado.
Escribir sobre Groussac y su obra no es tarea fácil; uno piensa en él como eminente polígrafo y en mayor grado como casi imbatible polemista. No existía área del conocimiento humano que le fuera ajena; no se puede olvidar tampoco su extraordinaria prosa y el excelente uso del idioma español del cual hacia ostensible gala.
Germán García, en un su notable escrito comenta a la Historia de la Biblioteca Nacional* redactada por Groussac, indicando: “....fue escrita en gran parte a través de la bibliografía de sus bibliotecarios: Ocupa noventa y cinco páginas del tomo inicial del Catálogo [de la Biblioteca Nacional] y es una pieza ejemplar, erudita, plena de información, rica en sugerencias, no rectificada hasta hoy, en lo referente a los orígenes de esta casa de alta cultura" ... “No deja de ser emotiva la recordación de los pasos iniciales que registraron el aporte de librerías privadas y donaciones en dinero cuyo valor material fue importante, pero de mucho más significado por la fe que mostraban las ofrendas...” En suma, un libro importante, que con sus pro y contras, ya forma parte de la historiografía bibliotecológica argentina.
*García, Germán. "Paul Groussac y la Biblioteca Nacional". En: Documentación bibliotecológica. Bahía Blanca, nº 3 (1972), p. 127 y ss.
Agradecemos gentileza de Marta López.
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