Revista Argentina de Humanidades y Ciencias Sociales
ISSN 1669-1555
Volumen 7, nº 1 (2009)

Nueva visión científica para el logro de un desarrollo sustentable

por María M. Abt-Giuberguia, Mónica Patricia Arias, Mabel del V. Sosa, Teresa Nediani, Gustavo Ruiz López, Pablo Ciappino

Contacto: patriciaarias@arnet.com.ar

 
Resumen

En este trabajo, se trata la relevancia del enfoque sistémico y transdisciplinar como herramienta para avanzar hacia el desarrollo sustentable de los sistemas humanos, para comprender sus características tales como complejidad, dinámica, cambio permanente y límites indefinidos, entre otras.

En ese contexto, se propone el estudio de la sustentabilidad con un equipo transdisciplinario, con un marco conceptual y metodológico común que permita definir la problemática bajo un mismo enfoque, donde los investigadores tienen el desafío de recurrir a una visión sistémica y a una práctica interdisciplinar y multidisciplinar para fortalecer la conciencia del deterioro ecológico y del desarrollo sustentable.

Palabras clave

sustentabilidad, enfoque sistémico, transdisciplinario


 
Abstract

The aim of this paper is to gain a scientific treatment of the relevance of a systemic and transdisciplinary approach as a tool to advance into the sustainable development of human systems, with the purpose of understanding their features such as complexity, dynamics, permanent change, indefinite boundaries, etc.

In this context an analysis of the sustainability within a transdisciplinary research team is proposed, having a common conceptual and methodological framework and allowing to define the problems with the same approach, accepting the common challenge of implementing a systemic view and of working under a inter- and multi-disciplinary practice in the search of reinforcing the general awareness of ecological decay and sustainable development.
 
Key words
sustainable, systemic view, transdisciplinary

Texto

1. INTRODUCCIÓN
La forma fragmentada de pensar, propia del enfoque mecanicista, también generó una desintegración del mundo. La visión analítica, divisionista, lineal y fragmentada ha llevado al planeta a los niveles de deterioro que hoy se observan. La separación de las partes de un sistema conduce a la destrucción y anulación de sus propiedades.
El concepto de sistema, como visión social, se basa en la posibilidad de apreciar el Todo sin desintegrar sus partes para tratar de entenderlas o controlarlas. Plantea un conjunto de modelos mentales que se distinguen del pensamiento analítico, punto de partida del enfoque mecanicista.
El pensamiento sistémico obliga a sintetizar antes de analizar, y a observar al sistema como parte interactuante con otros sistemas de su mismo nivel y como integrante de sistemas superiores, en donde se encuentra inmerso. Implica comprender que todo tiene relación, interna y externa, por remota o distante que sea.
Por otro lado, el desarrollo sustentable plantea armonizar las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Para alcanzar el modelo del desarrollo sustentable, se requiere de cambios en la forma de trabajar, de producir, de pensar; es decir, un cambio mental en la visión del hombre.
El pensamiento sistémico, como modelo mental, pone en tela de juicio distintos paradigmas, entre ellos el del método científico.Actualmente, desde diferentes sectores se considera que la ciencia no está respondiendo adecuadamente a los desafíos actuales, especialmente a aquellos que plantea la misma en el marco de un desarrollo sustentable. Desde esa perspectiva y en un contexto de cambios en el siglo XXI, surge la necesidad de nuevos enfoques en la práctica de las ciencias.
En función de lo mencionado, a partir de opiniones de distintos autores que proponen la visión sistémica y la aplicación de métodos y practicas interdisciplinarias en el estudio de la sustentabilidad, en este trabajo se intenta abordar la necesidad de cambios en el método y práctica de la ciencia, y, en consecuencia, el desafío de trabajar interdisciplinariamente en proyectos de investigación científica que afronten problemas complejos del mundo actual, teniendo como eje central la concepción del desarrollo sustentable.

2. SUSTENTABILIDAD: Conceptualización desde distintas disciplinas
En los últimos años el concepto de sustentabilidad irrumpió con fuerza dentro de las agendas agronómicas, económicas, políticas y de otros ordenes de las actividades humanas. Sin embargo, en ciertos casos no ha sido considerado apropiadamente según su verdadero sentido; posiblemente por la complejidad que lo caracteriza y la dificultad intrínseca de medir el grado de sustentabilidad al momento de evaluar o caracterizar situaciones o escenarios como sustentable o como no sustentables.
En la bibliografía se encuentran distintas definiciones de “sustentabilidad”, propuestas desde diferentes disciplinas.
Principalmente desde las Ciencias Agronómicas [1], se sostiene que el desarrollo sustentable es aquel que atiende a las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. Es decir que la sustentabilidad agropecuaria es aquella capaz de mantener, a través de los años, niveles aceptables de productividad biológica y económica, preservando el ambiente y los recursos naturales, satisfaciendo al mismo tiempo un requerimiento impostergable de la sociedad [2].
Para otros autores [3],la sustentabilidadbusca armonizar la relación entre las personas y la Naturaleza y una forma de convivencia de la sociedad, en una búsqueda constante de los modos y procedimientos de intervención de las personas para conseguir sus objetivos preservando los recursos naturales. Así, se presupone que nuestras acciones realizadas en el presente dentro de un determinado escenario, podrán ser consideradas sustentables en la medida en que los impactos de las mismas resulten, al menos, de carácter neutro (o positivas) sobre las posibilidades del accionar de quienes nos sucedan en el futuro. Por el contrario, si los impactos futuros de nuestras acciones (sobre las posibilidades del accionar de quienes nos sucederán) fuesen de carácter negativo o detrimental, se dirá entonces, que nuestro proceder en el presente no alcanza la condición de sustentable [4].
En el ámbito de las Ciencias Forestales, Merenson[5] afirma que el manejo forestal sustentable es aquel que asegura una producción de bienes y servicios a perpetuidad, pero ocasionando la mínima alteración de los ecosistemas.
En el mundo empresario el concepto de sustentabilidad hace referencia a una “gestión responsable” que implica un compromiso real y sostenido de la empresa en el tiempo, con todos sus grupos de interés, incluyendo su impacto ambiental y la realidad social, captando nuevos mercados y mejorando la competitividad de sus negocios [6].
Desde una visión reduccionista [7], sostienen que en los ámbitos económico y tecnológico se tiende a considerar la sustentabilidad como un problema básicamente de aminoramiento del impacto ambiental de la producción, ya sea a través del uso racional de recursos o recurriendo a nuevas formas de producción innovadoras (técnicas de remediación, tecnologías ambientalmente compatibles, producción más limpia, etc.).
Si bien las definiciones presentan puntos en común, además de parecer muy simples, la naturaleza de los desafíos que plantea la sustentabildad es muy compleja y su análisis abarca diferentes aspectos:

  1. Integración de factores económicos, sociales, culturales, políticos y ecológicos,
  2. Interacciòn simultánea de las dimensiones locales y globales, y
  3. Ampliación de los horizontes de espacio y tiempo para acoger la necesidad de la equidad intrageneracional e intergeneracional.

Es decir, que se necesita un cambio fundamental en la manera en que se enfoca el desarrollo de las relaciones entre sociedad y naturaleza. Para la ciencia, significa la necesidad de integrar a un nivel mucho más amplio y profundo un estilo de investigación interdisciplinaria que involucre el desarrollo de un enfoque sistémico complejo, tanto de la práctica como del método de la ciencia.

2.1. Los Ejes de la Sustentabilidad
La sustentabilidad abarca tres ejes o pilares principales: el ambiental, el económico y el social [8]. Esto implica una visión compleja por las relaciones e interacciones establecidas entre los distintos ejes o áreas en un contexto de temporalidad, considerando los impactos futuros (positivos y negativos) derivados de las acciones presentes que se desarrollan o llevan a cabo en la búsqueda de satisfacción de las necesidades actuales. Estas necesidades van desde las más básicas, como proveerse de alimento, vestimenta, vivienda, etc., hasta las más complejas y sofisticadas como las de orden económico, cultural, social, político, espiritual, etc..

2.2. Medición y dinámica de la Sustentabilidad
Conceptualmente puede definirse una línea divisoria entre los escenarios o situaciones que son consideradas como sustentables o no. Medir el grado de sustentabilidad de una situación o escenario determinado requiere la capacidad de predecir el impacto futuro de las acciones presentes. En muchos casos, esta tarea no resulta sencilla ni fácil de alcanzar por las relaciones causales a diferentes escalas y entre los diferentes factores y por la dinámica del sistema y las fuerzas que generan las conductas del mismo [9]. Se trata de sistemas complejos que carecen de límites bien definidos [10] y que reúnen atributos muy difíciles de entender, manejar y consecuentemente medir: multiplicidad de perspectivas legitimas, no linealidad, emergencia, auto-organización, multiplicidad de escalas, incertidumbre irreducible [11].
Si bien la ciencia constituye una herramienta para tratar de predecir el comportamiento futuro, cuando se trabaja en sistemas complejos generalmente no es posible pensarlos en la lógica de la certeza y su abordaje requiere prudencia.

3. NECESIDAD DE UNA NUEVA VISIÓN CIENTÍFICA PARA EL LOGRO DE UN DESARROLLO SUSTENTABLE
Hasta hace un tiempo la ciencia se desenvolvía, como la llamó Kuhn, dentro de un periodo de ciencia normal, con grandes avances científicos y técnicos que respondían y apoyaban a los paradigmas vigentes en ese momento; las situaciones que no respondían a los esquemas propuestos se consideraban “anomalías”, se investigaban y trataban de resolver para ser incorporadas en los mismos o se esperaba que con el posterior avance de la ciencia quedaran resueltas.
Posteriormente, el mundo experimentó un periodo de profundos cambios en diferentes ordenes que, sumados a la velocidad y la magnitud del cambio global, la interconexión creciente de los sistemas sociales y naturales a nivel planetario y la creciente complejidad de las sociedades y de su impacto en la biosfera, alcanzó un alto nivel de incertidumbre y de impredictibilidad, que plantea nuevas amenazas y oportunidades para la humanidad. [12].
Este nuevo escenario quebró la fortaleza de los paradigmas vigentes y, en el área de las ciencias de la producción, marcó el final de lo que se conoció como el paradigma de la revolución verde, al tomar mayor protagonismo el concepto de sustentabilidad, que si bien ya circulaba en algunos sectores científicos, políticos y sociales, se instaura con la posibilidad de convertirse en un nuevo paradigma científico.
Al mismo tiempo se planteó que la ciencia de la sustentabilidad necesita además un cambio que va más allá del paradigma, alcanzando a los métodos, las prácticas y la necesidad de una nueva forma de hacer frente a esa realidad más complejizada y problemática.
En este marco, Funtowicz y Ravetz [13] proponen un nuevo enfoque “sistémico, sintético y humanista”; que reconozca a los sistemas naturales como complejos y dinámicos, una ciencia cuya base es la impredictibilidad, el control incompleto y la pluralidad de perspectivas legitimas. Es así que la investigación científica de estos sistemas se enfrenta a diversos niveles de complejidad tanto de los sistemas físicos como de las sociedades [14].
Entendiendo, entonces, a la sustentabilidad como un sistema complejo, desde la visión de García [15], su investigación se fundamenta en un equipo interdisciplinario, en un marco conceptual y metodológico común derivado de una concepción compartida de la relación ciencia-sociedad, que permite definir la problemática bajo un mismo enfoque, estableciendo un diálogo de saberes, resultado de la experticia de cado uno de los miembros del equipo.
En ese contexto, se propone un nuevo abordaje de los problemas planteados, que lleva a un proceso de “democratización” de las ciencias, donde el científico es un ciudadano más que contribuye con su conocimiento especial, diferente pero no dominante entre otros tipos de sujetos involucrados en un dialogo político. La propuesta se centra en dos aspectos: la calidad de la información y las estrategias de resolución de problemas , analizadas en términos de las incertidumbres tanto cognoscitivas como éticas.
La falta de claridad en la idea de sustentabilidad, sumada a la complejidad de su problemática, ya que es un eje que atraviesa todas las ciencias sin descansar en ninguna en particular, exige (para aquellos que se atrevan a pensarla como posible) un cambio no sólo en el paradigma productivo y científico, sino un replanteo del lugar del hombre en el mundo y su posición respecto a la naturaleza, y tal vez al modelo económico vigente.
Trabajar la sustentabilidad desde la ciencia tradicional también requiere un esfuerzo extra para todo aquel que se aventure en ese ámbito. Se debe tratar de unificar un conocimiento en relación con todas las áreas disciplinares (especialmente humanas, sociales, ambientales, económicas) de manera sistémica, dando lugar a un nuevo espacio intercientífico donde los conocimientos ya no se ubican estrictamente en ningún campo original, sino que requieren de una metodología que busque consolidarlos para formar una conciencia de la sustentabilidad y preservación de la naturaleza.
Finalmente, se deduce que existe un reto para los investigadores en cuanto a la práctica y la formación transdisciplinar a partir de un estudio de tipo interdisciplinario y multidisciplinario, para fortalecer la conciencia del deterioro ecológico y del desarrollo sustentable. La formación de profesionales e investigadores requiere de capacitación en diferentes campos que abarcan la percepción, actitudes, habilidad y métodos para llegar a un enfoque transdisciplinario en la cuestión de la sustentabilidad y que supone una mayor comunicación entre las ciencias sociales y naturales.
La investigación transdisciplinar se ubica precisamente en las fronteras de las disciplinas, se propone como un complemento a la investigación disciplinar y como un intento de desenredar las formas en las que se hilvana la producción del conocimiento con el tejido social. Responde a la necesidad de tomar en consideración diversas perspectivas de un fenómeno o problema, ya reconocida por las prácticas multidisciplinarias e interdisciplinarias [16]
Por lo demás, para atender a los desafíos complejos del desarrollo sustentable, los científicos necesitan incorporarse en un diálogo abierto y constructivo con una amplia diversidad de culturas y reconocer que muchas de las habilidades relevantes con bases locales se encuentran fuera de la comunidad de investigación formal. En otras palabras, los que experimentan y desarrollan soluciones para los problemas de sustentabilidad deben incorporarse, como un importante complemento a la ciencia y tecnología formal e institucional con el fin de crear plataformas y mecanismos para propiciar diálogos entre diferentes tipos de actores y compartir información sobre la investigación y práctica para el desarrollo sustentable.

Referencias
[1] Gómez et al., 1999.
[2] Ikerd, 1993.
[3] Coppa, 2007.
[4] Mercado y Córdova, 2005.
[5] García, 2006.
[6] bid.
[7] Ducoté Occhi, 2007.
[8] Funtowicz y Ravetz, 2000.
[9] Ducoté Occhi, op. cit.
 [10] García, op. cit.
[11] Funtowicz y Ravetz, op. cit.
 [12] Ibid.
[13] Figueroa Sarriera, 2006.
[14] Gallopin y Vessuri, 2006.
[15] García, op. cit.
[16] Figueroa Sarriera, op. cit.

Bibliografía
Coppa, R. “Sustentabilidad: entre la intangibilidad y la explotación de los recursos” [carpeta técnica]. Esquel: INTA, 2007.
Ducoté Occhi, M. Ponencia presentada en el panel sobre Evolución y realidades de la RSE. Buenos Aires: Reporte Social, 2007.
Figueroa Sarriera, H. J.. “Los retos de la investigación transdisciplinar”, ponencia presentada en el panel El rol de la Investigación en los Programas Graduados, en el Centro de Investigaciones Sociales y el Decanato de Estudios Graduados e Investigación, 2006. (Disponible en: http://home.coqui.net/hfiguero/trans.pdf., marzo 2009).
Funtowicz, S. y Ravetz J.. Epistemología política: ciencia con la gente. Barcelona: Ediciones Antrazyt, 2000.
Gallopin, G. y Vessuri, H.. “Science for sustainable development. Articulating Knowledges”, en: A. Guimaraes et al. (eds.) Interfaces between Science and Technology. Londres: Greenleaf Publishing, 2006.
García, R., Sistemas complejos. Conceptos, métodos y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Gedisa, 2006.
Gómez R. et al. “Telecentros en la mira: ¿cómo pueden contribuir al desarrollo social?”, ponencia presentada en el Simposio Latinoamericano y del Caribe: Las tecnologías de información en la sociedad. Aguas Calientes, 1999.
Ikerd J.E., “The need for a systems approach to sustainable agriculture. Agriculture, Ecosystems and Environment” 1993.

Resch G., “La sustentabilidad como contexto productivo”. INTA, 2000. Disponible en http://www.imperiorural.com.ar/imperio/estructura/miriam%20archivos/sustentabilidad _contexto%20productivo/sustentabilidad_contexto%20productivo.htm (marzo 2009)

Mercado A. y Córdova K., “Desarrollo sustentable - Industria: más controversias, menos respuestas”. Revista cielo, ambiente y sociedades, vol. 8, nº 1 (2005), pp. 27-50.
Moreno García D. y Cantú Martínez P. C., “La sustentabilidad alimentaria, una visión antropologica”. Revista salud pública y nutrición, vol. 6, nº 4 (2005)
Tavella M. A., ”sustentabilidad y planificación ambiental estratégica” Disponible en: www.estrucplan.com.ar/articulos/verarticulo.asp?IDArticulo=265 ( marzo 2009)
Villarruel Fuentes M., “Educación superior y desarrollo sustentable”. Revista Iberoamericana de Educación. pp. 1681-5653.

 
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