Revista Argentina de Humanidades y Ciencias Sociales
ISSN 1669-1555
Volumen 5, nº 1 (2007)

Los discursos políticos y la crisis institucional en Argentina: el cierre de campaña, el ballottage y la renuncia de Menem en 2003
por Gabriela Juliana Loustaunau


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LAS ESTRATEGIAS DISCURSIVAS DE LOS CANDIDATOS


Las personas somos capaces de asignar significados a las ‘cosas’;
en otras palabras,
somos capaces de dar un significadoa la realidad.

Más aún, sólo dando significados a las cosas
conseguimos hacer

 que sean cosas[42]

El contexto de enunciación: “Crónica de una renuncia anunciada”

En el período que transcurre desde el cierre de campaña de la primera vuelta electoral, el 24 de abril, hasta el día en que se concreta la tan anunciada renuncia de Menem durante la campaña para el ballottage, el 14 de mayo, el electorado argentino vive en la incertidumbre respecto del futuro institucional del país. A partir de ese momento, que hubiese culminado con la realización del primer ballottage en Argentina, se ubica en el centro del debate político la decisión de renuncia de una de las fórmulas, mientras que el sentido electivo mismo de la democracia y la responsabilidad política parecen ser cuestionados. A continuación, realizamos una aproximación al contexto de enunciación de algunos de los discursos seleccionados, hasta llegar, por último, al discurso de renuncia del candidato del Frente por la Lealtad.

En términos generales, el contexto de enunciación de los discursos de cierre de campaña para la primera vuelta electoral se caracteriza por la apelación al discurso peronista y por la puesta en escena del ritual mágico típico del peronismo. Por ejemplo, el uso de símbolos partidarios como las figuras de Perón y Evita con sendos retratos que enmarcan el escenario o la clásica marcha peronista reenvían al discurso “visceral” del peronismo fundacional[43].  En el caso de Kirchner, el cierre de campaña se realiza el 24 de abril en La Matanza, bastión del PJ en el Gran Buenos Aires, gobernado por Alberto Ballestrini. El discurso del candidato del Frente para la Victoria es breve y contundente y lo preside la palabra de Daniel Scioli, candidato a la vicepresidencia. El marco musical está dado por la conmovedora interpretación de Mercedes Sosa de “Dale alegría a mi corazón”. En el caso de Menem, el acto de cierre de campaña se realiza el mismo día, pero en el estadio de River Plate, con la presentación del maestro de ceremonias Julio Maharbiz. Luego de la interpretación del Himno Nacional a cargo del cantor Hugo Marcel, toma la palabra el candidato a vicepresidente, Juan Carlos Romero. Los “bombos y platillos” típicos del peronismo acompañan al ex -presidente durante unos minutos mientras revisa sus papeles en el atril: la ovación del público, el despliegue de fuegos de artificio, la tradicional marcha peronista. De esta manera, se conforma el escenario para un discurso anclado en el pasado, con fuerte contenido programático y de mayor extensión que el enunciado por Kirchner horas antes. Al finalizar, entran las esposas de los candidatos y todos saludan tomados de las manos, con los brazos en alto y los dedos dibujando “la V” de la victoria, otro símbolo del peronismo. Nuevamente estallan los fuegos de artificio junto a un conmovedor final. Esta vez: “No llores por mí, Argentina”.

Una vez definidos los contrincantes para la segunda vuelta - Kirchner y Menem- los candidatos se concentran en sus estrategias para triunfar el 18 de mayo, pero comienza a gestarse y a instalarse en la agenda mediática el rumor in crescendo sobre la potencial capitulación de Menem a la candidatura. En tanto, el candidato desmiente. Al respecto, dice el titular de una nota publicada el 6 de mayo en Clarín On-line, en lo que sería una de las primeras desmentidas públicas: “Menem salió a decir que no se baja y acusa al Gobierno.”  Este  escenario se tiñe de indefiniciones, entredichos de campaña y de una seguidilla de falsos anuncios de un discurso oficial que arrojara luz sobre los rumores de renuncia menemista. Sin embargo, Duhalde, Presidente Interino de la Nación, no realiza ninguna declaración oficial, sino que es Kirchner quien habla, como si ya fuera el nuevo presidente. El anuncio se concreta el 14 de mayo a las 16:35 en el Hotel Panamericano cuando aún Menem no había oficializado la renuncia. Por lo antedicho, el discurso “anticipado” del candidato Kirchner asoma como decisivo para explorar algunas marcas de la crisis durante la transición gubernamental.

Finalmente, la renuncia se concreta mediante un spot televisivo que Menem graba en La Rioja y que toma carácter público horas después del anuncio “anticipado” de Kirchner, alrededor de las 19, aunque no produce un gran impacto mediático. Según informes periodísticos (Clarín, 14/05/03),  Menem lee en telepromter tres páginas escritas por su asesor, Jorge Castro. Esa misma mañana había viajado con todo su equipo desde Buenos Aires hacia su tierra natal para grabar el spot. A su vez, el ex mandatario habría enviado una carta a los medios de comunicación en la que se explican los motivos de su renuncia y se acusa al Gobierno y al Partido de “maniobrar” la elección con la suspensión de la interna justicialista.

La discursos enfrentados del PJ y la construcción del adversario

La operación de análisis del discurso que llevamos a cabo, en primer lugar, nos  aproxima a la especificación y caracterización de las estrategias discursivas de cada enunciador. De tal manera, nos encontramos con dos discursos enfrentados de un mismo partido político -devenido en dos lemas-. A continuación mencionamos algunos ejemplos discursivos relevantes de acuerdo a las siguientes dimensiones:

1- La construcción del  adversario político
2- El Partido Justicialista y la Ley de lemas
3- El sector independiente del electorado
4- La estrategia para el ballottage
5- El estilo discursivo de los candidatos
6- La crisis institucional en los discursos de campaña
7- La crisis institucional y la renuncia de Menem

En la construcción discursiva de la campaña subyace una concepción de la política sostenida por cada enunciador que interviene en la elaboración de las estrategias retórico-argumentativas. Por un lado, Kirchner expresa que la política es “la arquitectura de un nuevo poder” (29/04/03). Fundamenta el candidato:

“Acá muchos dicen que Kirchner le debe mucho a Duhalde. Duhalde, que no le gusta perder ni a la bolita, no hubiera acompañado a un dirigente que cree que es perdedor. Yo creo que hay que invertir esta opinión: nadie puede pensar que el Presidente es tan torpe de acompañar a alguien que no tenía futuro o que estaba condicionado.”(Kirchner: 29/04/03).

Por otro lado, Menem contra-argumenta la postura de Kirchner a través de una cita de autoridad: “Como dice Maquiavelo, hay tres tipos de poder: el que elabora uno mismo, el que elaboran otros y le pasan al Príncipe, y el poder que hereda el Príncipe. Yo elaboré mi propio poder durante muchos años ¿Qué poder elaboró Kirchner? Lo trajeron de Santa Cruz, lo pusieron ahí, y el poder se lo van a transferir en caso de que gane” (Menem: 11/05/03). Para Menem -de acuerdo a su visión maquiavélica- la política también es sinónimo de construcción de poder; pero le agrega un cierto paralelismo con las categorías de “ciencia” y  “arte”[44].

Es claro que, si nos remontamos a la historia del discurso peronista, (Ciria, W.:1983) nos encontramos con un único discurso con ciertos matices que parecen exacerbarse con la fragmentación establecida en el seno del partido durante la elección 2003, a partir de la Ley de Lemas. En este caso, ya estamos ante una señal de la fragmentación de la política y de la crisis institucional de comienzos de siglo en la que se ven involucrados los partidos políticos, en calidad de instituciones fundamentales de la democracia moderna.

En la campaña se presentan dos discursos enfrentados. El de Kirchner es propiamente un discurso de confrontación. Su estrategia básica reside en la acentuación del modelo económico definido como un “modelo productivo y del trabajo” en contraposición al modelo de concentración económica- neoliberal de Menem. Además, la acentuación del aspecto económico tiene su correlato en la continuidad en su cargo del Ministro de Economía, Roberto Lavagna en un eventual gabinete. En el siguiente pasaje del cierre de campaña de Kirchner se expresa dicha confrontación mediante la comparación de ambos modelos económicos:

“El día 27 de abril el pueblo tiene que optar por dos modelos diferentes: el modelo de la concentración económica, el modelo de los sectores financieros, el modelo que trajo el hambre y la falta de trabajo a nuestro pueblo, el modelo de la desesperación y la angustia, el modelo que volteó los sueños y la esperanza, el modelo que arrasó con la clase trabajadora argentina y prácticamente quebró a nuestra clase media. Y el otro modelo: el modelo que  muchísimos argentinos, muchos argentinos de distintas ideas que conforman el frente nacional y popular de la patria... es volver a reconstruir el modelo de la producción y el trabajo, el modelo de la inclusión social, el modelo que nos devuelva los sueños y la esperanza, el modelo en el que todos vamos a tener un  destino en esta Argentina, el modelo que termine definitivamente con que unos pocos viven muy bien en esta patria y otros muy mal, el modelo que termina definitivamente con la desesperanza, el modelo que vuelve a los hijos de los trabajadores a la  universidad, el modelo que le vuelva a dar movilidad ascendente a la clase media argentina para ser junto con la clase trabajadora la polea transformadora de la historia que viene. En síntesis, el modelo de la patria(...)

El eje discursivo de Kirchner es la polémica establecida claramente con un adversario político. En esta construcción se observa la utilización de recursos retóricos tales como la alusión perifrástica y la metáfora. Por ejemplo, en el discurso de cierre de campaña Kirchner llama a su adversario “el viejo fantasma” o “aquel presidente de los ‘90”:  “Por eso, para ir terminado les digo, este 27 de abril argentinos y argentinas de mi patria, son dos modelos, no hay lugar a equivocarse, el modelo del pasado, representado por quienes ustedes saben, por aquel presidente de la década del 90, como yo le digo <<el viejo fantasma>>.” También se refiere al menemismo como “aquellos que nos prometieron la revolución productiva y el trabajo” ( Kirchner: 24/04/03) Kirchner también utiliza argumentos como el que se advierte en el discurso del 24 de abril en La Matanza; es un argumento ad personam que descalifica a su contrincante:

“Yo no creo en el orden, ese orden vacío que se quiere lograr con represión. Me duele ver por televisión que hay alguien que quiera llegar a la presidencia diciéndole cómo le va a pegar a los argentinos para que se porten bien.  Yo lo que quiero es el orden de la justicia y la dignidad que sólo se logra con trabajo, con estudio, con esperanza, con posibilidades y con sueños”. (Kirchner: 24/04/03)

En este pasaje el enunciador desacredita el argumento sobre uno de los temas clave en la campaña de Menem: la seguridad. El riojano sostiene un argumento que se puede resumir de la siguiente manera: “Para que haya orden, hay que poner mano dura”. Kirchner, no solo descalifica el argumento sino a la figura política que lo sustenta cuando la asimila al “represor”. De esta manera, traza un paralelo con su estrategia de “prescindir del nombre propio de su adversario” por lo que el fragmento se constituye también una alusión al ex -presidente. Finalmente, el enunciador expone su contra-argumento: “El orden se logra con justicia, dignidad y trabajo”, valores concretos que intenta resaltar cuando describe su modelo de país en el discurso de cierre de campaña.

En cambio, el discurso de Menem se presenta como la única verdad, por lo cual no es requisito para este enunciador definir claramente al adversario, sino que se centra en él mismo constituyéndose en un discurso auto-referencial.  Su estrategia fundamental reside en hacer alusiones a su pasado de ex -presidente y se posiciona como la única voz legitimada para hablar de ello:

“Hice... un verdadero apostolado de esta ciencia y este arte que es la política y me pasé muchos años en libertad y otros detenido procurando construir poder y a partir de ese poder puede re-construir a la República Argentina durante más de 10 años exitosos de gobierno, del auténtico discípulo del Teniente General Juan Domingo Perón y María Eva Duarte de Perón.(...)” (Menem: 24/04/03)

Sin embargo, en la mayoría de sus discursos recurre a citas de autoridad para reafirmar sus palabras con una voz más autorizada que la suya. Por ejemplo, acude frecuentemente a frases de  Perón, Evita, Maquiavelo o a pasajes de la Biblia. En la siguiente pregunta retórica –recurso argumentativo muy utilizado por Menem- hace referencia a frecuentes dichos de Eva Perón y también, a un fragmento de la Biblia:

“¿Cómo se pueden auto-denominar justicialistas estos gobernantes? ¿De qué justicialismo me están hablando cuando Eva Perón decía que los únicos privilegiados eran los niños, o cuando en el Evangelio leemos lo que decía Cristo: “Dejad que los niños venga a mi”  y los niños lamentablemente están pasando por el peor momento de la historia argentina?” (Menem: 24/04/03)

Con estas palabras, Menem busca auto-afirmarse como el único candidato del justicialismo legitimado para invocar la tradición del partido. En este sentido, decimos que el eje discursivo de Menem es la autorreferencialidad.

La particularidad de la estrategia de Menem es que, además de construir el adversario político desde el pasado, este pulula en distintas posiciones durante la contienda electoral. En algunas ocasiones, Menem despotrica contra el pasado y acusa al gobierno del ex -presidente De la Rúa de los males de la Argentina de hoy: “(...)vino alguien que fue una página en blanco, dejó el país, pero en situación difícil(...)”. Luego, se refiere a su histórico contrincante dentro del peronismo, Duhalde: “(...)y se hicieron cargo después estos otros que están gobernando(...)”. Prosigue con la afrenta al candidato peronista del Frente Nacional y Popular, Rodríguez Saá: “(...)No nos olvidemos que entre los candidatos hay alguien que se fue a los diez días, después de haber declarado en cesación de pagos a la Argentina(...)” Y, por último, alude al candidato López Murphy, ex -Ministro de Economía del gobierno de la Alianza:

“(...)y el otro candidato que ahora dice que el no va a utilizar el helicóptero, haciendo referencia al Dr. De la Rúa cuando se fue; resulta que él fue un hombre de la Alianza y un hombre de De la Rúa, por lo menos con un voto de lealtad no hubiera hecha referencia a ese tema; pero él también se fue. Apela a los estudiantes, le hicieron una sentada porque les disminuyó el presupuesto educativo, inmediatamente saludo uno, saludo dos y se fue, dejándonos a los argentinos en banda...”(Menem: 24/04/03).

Otro recurso retórico que se destaca es la alusión perifrástica. Como se aprecia, todos los candidatos aparecen como adversarios políticos potenciales para Menem; puede ser uno o todos. Sin embargo, conforme avanza la campaña el oficialismo se consolida como el principal adversario de Menem, ya que la contienda se tiñe desde el principio de connotaciones derivadas de la rivalidad histórica Menem- Duhalde. En este sentido, el candidato del Frente por La Lealtad evita reconocer a Kirchner como su contrincante. En el siguiente pasaje del cierre de campaña Menem alude a la fórmula oficial al citar las palabras de su compañero electoral: “(...) y como dijo el compañero Juan Carlos Romero: '<estamos caminando por sobre los escombros que van dejando esos que nos hablan del modelo productivo'” (Menem: 24/04/03). Sin duda, <<esos>> son Duhalde y Kirchner. En la campaña para la segunda vuelta se acentúa está intención de desfigurar al oponente real y las referencias se dirigen, sobre todo, a Duhalde:  “Duhalde y su esposa estuvieron en mi contra desde el inicio. Y ahora Kirchner.” (Menem: 11/05/03) Además, el riojano establece la oposición con el candidato del oficialismo al destacar los puntos oscuros de la historia política de Kirchner que lo vincularían a movimientos contestatarios setentistas: “Con Kirchner, vuelve el peronismo de la violencia, el de los 70, que dio como resultado el golpe. Con nosotros, regresa el de la paz, la convivencia.” (Menem: 30/04/03).

El otro punto central de la estrategia de Menem, decíamos, es el anclaje en el pasado, por lo cual en el slogan de campaña hay una clara alusión a sus exitosos gobiernos: “Con Menem estábamos mejor”. Pero esta estrategia esconde su contracara: si bien su pasado político es exitoso también se constituye en un punto débil de su discurso, ya que aspectos como la corrupción o la inseguridad lo oscurecen. El enunciador trata de eludirlos, pero conforman el principal punto de ataque de sus oponentes políticos. Incluso, para reforzar su postura exitista, en el cierre de campaña menciona el slogan de campaña del ‘89:  “Por eso, yo les digo que me acompañen en esta nueva etapa de la vida política argentina, como dije anteriormente, una frase que me sugirió Guarani 'No los voy a defraudar'; por eso les pido que me acompañen(...)” (Menem: 24/04/03)

Menem orienta su discurso a un adversario que en principio es difuso; pero que con el avance de la campaña cala hondo en el oficialismo. Sin embargo, más que en la definición de un adversario los discursos de Menem se asientan en las referencias a sí mismo: Él es la voz indiscutida,  el “discípulo”,  los otros son “los idiotas de siempre”. 

La situación de enunciación de los discursos enfrentados se caracteriza, además, por una relación diferencial entre los enunciadores respecto de la posición que adoptan sobre el auditorio. Esta posición depende directamente del contexto en el cual se construyen los discursos.

La relación de Kirchner con su auditorio está definida por la intención de convencer <<lógicamente>> de la importancia de generar un nuevo modelo económico para que el país deje de estar en crisis. Por ello, su interlocutor clave lo constituyen los sectores medios, el trabajador, el universitario, el empresario nacional y el profesional: “(...)llegó la hora de la patria, llegó la hora de los trabajadores, llegó la hora de los sectores medios, llegó la hora de los empresarios nacionales, llegó la hora de los profesionales, llegó la hora de estudiantes universitarios, llegó la hora de los argentinos que estudian, investigan y trabajan(...)” (Kirchner: 24/04/03)

En el caso de Menem dicha relación se halla definida por un modo de persuasión tendiente a resaltar la <<emoción>> del encuentro con el líder. Por ejemplo, en el discurso de cierre de campaña el orador  permite que el auditorio se exprese, aplauda y eleve cánticos en su honor; deja que resuenen “los bombos y platillos” típicos del peronismo, hasta que en determinado momento, decide hablar:

 “Compañeras y compañeros, amigas y amigos...” (interrumpen  los cánticos: 'se siente, se siente Menem presidente>>) Hermanas y hermanos de mi patria, amados niños (prosiguen los cánticos: <<eah, eah, ...un minuto de silencio para Duhalde que está muerto...'). Y sigue Menem con alabanzas al auditorio: “Gracias... muchísimas gracias... yo quiero agradecerles desde lo más profundo de mi corazón esta presencia masiva y esta paciencia aguantando horas para que nos volvamos a encontrar(...)”

Menem se dirige a los sectores desposeídos y más indefensos de la sociedad: “a los excombatientes de Malvinas”, “a los jóvenes”, “a las mujeres” y “a los niños”.

En resumen, mientras estrategias retórico-argumentativas en el discurso de Kirchner se orientan a convencer al auditorio de que su modelo de país es más seguro y efectivo que el de Menem para salir de la crisis actual, en tanto el discurso de Menem apunta a persuadir de que él siempre fue, es y será la mejor y “verdadera” opción de gobierno constitucional.

La construcción discursiva del Partido Justicialista a partir de la implantación de la Ley de lemas

En las condiciones de enunciación de la campaña se articulan aspectos del contexto político contemporáneo tales como la suspensión de las elecciones internas, la puesta en escena de la Ley de lemas y la escisión de los partidos políticos en nuevos frentes populares. Asimismo, la crisis de representación instalada en el debate político y la creciente debilidad institucional de un partido político histórico como es el Partido Justicialista (PJ) toma cuerpo durante el proceso de transición gubernamental. En este escenario existe un clivaje inexorable en el PJ que permea las características discursivas de la campaña.

En primer lugar,  en Kirchner se advierte la pertenencia e invocación a “su” respectivo lema, el Frente para la Victoria: “(...)muchos argentinos de distintas ideas que conforman el frente nacional y popular de la patria” (Kirchner: 24/03/04); mientras Menem apela más que nada al justicialismo sin hacer demasiado eco de su Frente por la Lealtad, ya que se considera “el verdadero justicialismo”, “el auténtico discípulo”.

En segundo lugar, los candidatos se encuentran con la ferviente necesidad política –en términos de estrategia discursiva y electoral- de realizar una convocatoria abierta a la sociedad: Kirchner lo hace desde el oficialismo y desde el Frente para la Victoria aunque también apela a su historial político; en cambio Menem apunta a recrear en su discurso las “voces vivas” del PJ. En este orden, tanto Kirchner como Menem, procuran invocar algún elemento representativo de su Partido.

Para Kirchner será funcional a sus intereses electorales utilizar un discurso confrontativo e intrépido (con una marcada carga ideológica) tendiente a resaltar sus bases en el  peronismo setentista y su experiencia política en Santa Cruz. De esta forma, pretende socavar la voz de su adversario, quien cuenta con una trayectoria política de mayor peso construida en los diez años del menemismo. Kirchner apela a la memoria (y no solo de los peronistas):

“No venimos los peronistas a reclamar la propiedad de este modelo. Los peronistas hemos aprendido en la historia a ser absolutamente generosos y sabemos que cada vez que nuestro pueblo, que se enfrentó... cada vez que se enfrentó el espacio nacional-popular, progresista y nacional de la patria lamentablemente ganaron los que especulan con el hambre del pueblo y con el trabajo de la gente (...)” (Kirchner: 24/04/03)

Por lo tanto, el candidato del Frente para la Victoria apunta a una concepción del Partido como un espacio de integración al tiempo que desautoriza el modo de “hacer política” característico de la década del ’90 que, a su entender, salvaguarda las prácticas políticas corruptas:  “No hay límites, pero hay que ver la particularidad de cada partido, de cada movimiento. Yo no hablo de pactos de cúpula o esquemas corporativos. Digo que es factible que pueda integrar al espacio de conducción del Estado gente que tenga una filosofía distinta a la nuestra.” (Kirchner: 11/05/03)

En los discursos de Menem, en cambio,  el elemento representativo del PJ al que alude constantemente se localiza en las figuras míticas de Perón y Evita.   En el discurso de cierre de campaña se auto-proclama “(...)el auténtico discípulo del Teniente Gral. Juan Domingo Perón y María Eva Duarte de Perón.” Y enfatiza: “Hay que tener en cuenta las enseñanzas siempre vivas del Teniente Gral.  Juan Domingo Perón y de Eva Perón. ¿Cómo se pueden auto-denominar justicialistas estos gobernantes?” (Menem: 24/04/03)

El candidato del Frente por la Lealtad sostiene que su propuesta de política económica internacional se basa en la anunciada por Perón medio siglo atrás:  “(...) tenemos que insistir en el MERCOSUR que es una creación de Perón y que yo institucionalice (...) Y el otro mensaje de Perón, una zona de libre comercio en 1949, desde el Ártico hasta la Antártida, no fue idea como piensan algunos, de los norteamericanos, no... fue una idea de Perón” (Menem: 24/04/03) Sin embargo, a pesar de la apelación a las figuras míticas, Menem ostenta ser el verdadero justicialismo, en detrimento de sus oponentes peronistas. Introduce su discurso de cierre campaña de la siguiente manera:  “Yo quiero agradecerles desde lo más profundo de mi corazón esta presencia masiva y esta paciencia aguantando horas para que nos volvamos a encontrar en un hecho que se convirtió ya en una cábala: cerrar la campaña electoral del verdadero justicialismo y no del justicialismo falso aquí en este estadio de River Plate”. (Menem: 24/04/03)

En la campaña al ballottage Menem se enfoca en dejar en claro que la suspensión de la interna fue producto de una jugada del presidente interino para liberar el campo político. Luego de los resultados del 27 de abril Menem afirma que “(...)Ahora estamos en una elección distinta. Hemos ganado la interna del justicialismo, porque aquí no sólo hubo una elección general.” (Menem: 30/04/03)

Las consecuencias políticas de la suspensión de la interna justicialista son develadas en cuanto Menem atribuye al Gobierno la responsabilidad de haber instrumentado una trampa para dejarlo fuera de juego -por cierto, desde las mismas filas del peronismo-. Días después, en una entrevista publicada el 11de mayo, Menem deja en claro sus intenciones de seguir al frente del PJ: “Es muchísimo más importante perder la Presidencia. Esperemos. Ahora estamos dando batalla luego de haber triunfado en primera vuelta. Ya pelearemos para seguir al frente del PJ.” (Menem: 11/05/03)

La disputa por el sector independiente

La conformación del electorado en esta elección presenta ciertos matices que la diferencian de elecciones anteriores, sobre todo por la intención de los candidatos de captar el voto independiente. Sabemos que un elemento definitorio del carácter de la elección en general es la interna peronista no efectuada que subyace y estalla en la primera vuelta.  Pero además, que el voto del sector independiente tendría la última palabra en caso de llegar al ballottage.

En consecuencia, se desprende un rasgo decisivo de la elección ligado a la conformación del electorado: que el “peronismo” dejó de depender sólo de la voluntad de los “peronistas”. Asimismo, este rasgo evidencia la crisis interna del partido justicialista y ratifica su dificultad histórica para encontrar un hilo conductor en cuanto al desarrollo de políticas unificadas en torno a la militancia y a sus votantes. Por cierto, este es un fenómeno que afecta a todos los partidos políticos en el marco de la crisis de representación contemporánea.

La posición discursiva de cada enunciador frente a este sector del electorado se sujeta a los resultados de la primera vuelta electoral.  El 27 de abril se establecen dos territorios claramente delineados de la política: por un lado, Kirchner se dirige a los sectores anti-menemistas e independientes (que lo votaron en Buenos Aires, Formosa, Jujuy y La Patagonia). Por otro lado, Menem se dirige más que nada al peronismo tradicional (lo votaron en el Noroeste y Nordeste del país) por lo cual es el candidato con mayores dificultades para atraer al sector independiente. Sin embargo, hacia el ballottage tanto los discursos de Kirchner como los de Menem intentan llegar a un amplio sector de la sociedad. En los discursos de cierre de campaña de ambos candidatos ya se percibe esa voluntad a través de una manifiesta convocatoria abierta. Por ejemplo, aunque Kirchner apela, especialmente, al voto peronista cuando llama a los “justicialistas de la patria”, en el discurso de cierre de campaña también le habla a todo el pueblo argentino: “Quiero hablarle a todo el pueblo argentino, tenga la idea que tenga” (Kirchner: 24/04/03). En el  cierre de campaña de Menem también se plantea una convocatoria a todos los sectores:

“(...)Vuelvo para ordenar y conducir los destino de mi patria, vuelvo a gobernar para todos los argentinos y no tan sólo para un sector de la comunidad organizada, vuelvo para reinstalar la paz y la concordia entre todos, no importa de dónde vengan políticamente, sino que sean verdaderos, auténticos argentinos para que levantemos nuevamente a nuestra patria.” (Menem: 24/04/03).

Las estrategias para el ballottage

Un rasgo fundamental de la construcción discursiva de los candidatos es que desde el inicio de la campaña las estrategias discursivas se orientan al ballottage. No obstante, luego de 27 de abril, Kirchner se concentra en enfatizar su proyecto económico de fuerte matriz política (definida como “productivista”) y en mantener una postura de bajo perfil con escasa exposición mediática  -más aún cuando se instala el rumor de renuncia de Menem-. En el cierre de campaña Kirchner se refiere al “modelo de la patria”, aquel que “todos los argentinos necesitamos que nos cobije”. Y lo re-afirma en la entrevista del 29 de abril: “A este modelo -el de Menem- queremos oponer el de la producción y el trabajo, con estabilidad, con inclusión, sin liderazgos fundamentalistas y mesiánicos que le han hecho tanto daño a la Argentina. Hace falta una fuerte renovación política y con una dirección colectiva.”

La estrategia de Kirchner en esta etapa consiste en mantener bajo perfil, sin realizar excesivas declaraciones. Su agenda sólo incluye algunas apariciones en programas periodísticos de TV. En este período además, se reúne con el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias; diserta en la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y en la última semana decide no realizar ningún acto público. Para el cierre de campaña de la segunda vuelta planea un Seminario de Políticas de Estado a cargo de su equipo técnico, entre ellos Roberto Lavagna, en función de destacar la continuidad institucional de la gestión del Ministro de Economía.

Por su parte, Menem encara la segunda etapa de la elección mediante la búsqueda de alianzas con las fórmulas que quedaron afuera de ballottage. Sobre todo, busca el apoyo de Rodríguez Saá. Según algunos analistas políticos una particularidad del ballotage es que lo que “escribieron con la mano en la 1º vuelta se borra con el codo en la segunda”[45]. Por ejemplo, en el cierre de campaña Menem critica a los encuestadores:

Entonces, compañeros y compañeras, el 27 de abril se van a callar los opinadores  y se van a callar también algunos encuestadores truchos que cambian todos los días las encuestas de acuerdo a lo que reciben(...) Ayer estábamos adelante en todas las encuestas, como eso le afligió al gobierno salieron ahora un par de encuestadores...” Pero en la entrevista del 11 de mayo reflexiona: “Nos excedimos en optimismo porque los informes que me acercaban eran ampliamente favorables. El viernes anterior a la elección me trajeron una encuesta de La Matanza donde ganábamos por diez o doce puntos. Y allí perdimos.”

En el transcurso de este período comienzan a visibilizarse las escasas posiblidades de Menem de triunfar en el ballottage, a la vez que flaquea su imagen existista. Además, su responsabilidad política con respecto a la candidatura es puesta en tela de juicio por la dirigencia política, a la par que las encuestas le vaticinan una derrota certera y sin precedentes. Paralelamente, el ex mandatario se encarga de desmentir los rumores de renuncia circulantes en el ámbito político; mientras, Kirchner mantiene su bajo perfil.

En esta etapa de la elección, la fortaleza del aparato duhaldista se hace sentir sobre el candidato santacruceño y la continuación de la política económica, con la figura de Roberto Lavagna, aparece como una estrategia altamente favorable a la hora de sumar votos. También, la intención en ambos candidatos de abrir el juego por fuera del “peronismo” y de convocar a otros sectores de la sociedad para llevar adelante el futuro gobierno es una de las estrategias que define los preparativos para el ballottage, ya que por lo indicado ut supra, la decisión se ubicaría en el sector independiente del electorado.

El estilo discusivo: el uso de figuras retóricas

En el discurso de Kirchner aparecen ciertos rasgos (desde la coloquialidad y repetición de frases hechas hasta su poco clara dicción) que forman parte de una puesta en escena del candidato y que contribuyen a definir un estilo propio junto con la utilización de ciertos recursos retórico-argumentativos.

En lo que respecta a las estrategias de composición, el estilo discursivo de Kirchner se caracteriza principalmente por la repetición de elementos lingüísticos que encadenan los enunciados. De esta manera, le otorga mayor fuerza expresiva a su discurso. Por ejemplo: 

 “Quiero hoy hablarle al pueblo argentino, y quiero hablarle a todo el pueblo argentino, tenga la idea que tenga y  le quiero hablar acompañado de ustedes en esta asamblea del peronismo de la República Argentina, aquí en la provincia. Le quiero hablar al pueblo argentino porque todo el pueblo argentino sufrió la angustiosa década del 90 en la consolidación de ese proyecto que nació en 1976. Le quiero decir al pueblo argentino que está en juego mucho más que un candidato el día 27 de abril” (Kirchner: 24/04/03)

El recurso a la repetición es una constante. Otro ejemplo destacable:  “(...)quiero el orden del trabajo, quiero el orden de la esperanza, quiero el orden de la  convivencia, quiero el orden cristiano de amor(...)”  (Kirchner: 24/04/03)

El estilo discursivo de Kirchner también se caracteriza por presentar notas del lenguaje cotidiano y, a veces “chabacano”, típico de los discursos peronistas[46]. Si bien la composición es simple y repetitiva, se advierte el uso de algunas figuras retóricas. Con respecto al uso de metáforas, Kirchner convirtió una de ellas en un giro muy utilizado durante toda la campaña: “(Vamos) a generar un nuevo amanecer”. De esta manera, pretende sustituir la idea de que su nuevo modelo político-económico conducirá al país a la salida de la crisis. Entre otras metáforas se destacan:

“[Vamos] a recuperar la dignidad, a consolidar la  libertad, a re-fundar una  nueva y gloriosa Nación, a generar un nuevo amanecer, a poner de pie a la patria” (Kirchner: 24/04/03)

Una de las frases que denota el uso del lenguaje popular es:

“Duhalde, que no le gusta perder ni a la bolita, no hubiera acompañado a un dirigente que cree que es perdedor.” (Kirchner: 29/04/03)

La puesta en escena de Menem nos muestra un candidato que no eleva demasiado la voz, habla pausado y siempre encuentra el momento para “lanzar sus plegarias”. Podría decirse que su discurso es cuasi-paternalista, como si fuera el padre protector que “Vuelve” para cuidar de todos los argentinos.

Si bien su estilo también se caracteriza por la recurrencia a elementos lingüísticos que lo acercan al lenguaje “chabacano” y popular, en lo que respecta a la estructura argumental, sus discursos suelen organizarse en torno a la retórica clásica.  Por ejemplo, en la composición del discurso de cierre de campaña se descubren fácilmente las partes de la dispositio. El exordio es muy breve y apela a los sentimientos: “Compañeras y compañeros, amigas y amigos... Hermanas y hermanos de mi patria, amados niños ... Gracias...muchísimas gracias...Yo quiero agradecerles desde lo más profundo de mi corazón (...)”  (Menem: 24/04/03)  Luego, la narratio y la confirmatio se manifiestan entrelazadas. A medida que narra los hechos el candidato enuncia los logros de sus gobiernos y expone los argumentos que sostienen su candidatura. También hay lugar para la digressio en el discurso de Menem. Es el momento en que interrumpe con una anécdota de su vida cotidiana, la exposición de los argumentos que sostienen su candidatura. Por cierto, esta parte del discurso se constituye en la ejemplificación de uno de los tópicos más desarrollados en su campaña, la seguridad:

 “Vuelvo también para corregir errores del pasado, pero vuelvo con hombres y mujeres nuevas, vuelvo para devolver la calidad de vida que nos merecemos los argentinos, vuelvo para terminar con el caos, la violencia, el desorden, la delincuencia. Antes de venir aquí, para que tengan en cuenta lo que esta sucediendo en la Argentina estaba viendo un partido de fútbol entre Argentino Junior y Los Andes en Lomas de Zamora,  hicieron un minuto de silencio los jugadores y todo el público ¿Saben por qué? Porque a dos cuadras de la cancha prácticamente fusilaron a un policía y le robaron el arma. Esta no es la Argentina que yo quiero, esta no es la Argentina que quieren todos los argentinos, como si ese hombre servidor del pueblo no tuviera padres, hijos o esposa.” (Menem: 24/04/03)

Todo estos recursos le permiten al enunciador entablar complicidad con “el otro” y posicionarse, a la vez,  en un lugar de saber.

Por último, el epílogo de su discurso de cierre de campaña es bastante extenso. Allí, nuevamente el enunciador apela a los sentimientos: agradece a los distintos sectores de la sociedad que lo acompañan, invoca a los jóvenes y mujeres de hoy y del futuro, habla de la “verdadera fiesta” que es el cierre de campaña  y culmina con la bendición de Dios. A partir de este “plan” Menem se vale de la persuasión como forma argumentativa que le permite dejar en claro que su discurso es la única verdad;  por lo tanto, el auditorio es interpelado desde ese lugar de verdad y saber construido por el candidato. Por ejemplo en la siguiente pregunta retórica dice: “¿Qué clase de modelo productivo, por Dios, es éste que ha generado millones de desocupados y de pobres, más del 61 por ciento de pobreza con un 30 por ciento de indigencia -aquellos que no tienen nada-?”  (Menem: 24/04/03) Aquí, además de apelar a los conocimientos del receptor sobre la crisis económica, explica qué es ser un indigente. 

Además de las preguntas retóricas, Menem recurre con frecuencia a las metáforas. Una de las más utilizadas hace referencia a la “herencia maldita”  en lugar de “Argentina es un país en crisis” que Menem tendrá que gobernar. Otro recurso de este tipo se advierte en el siguiente fragmento:  “Entonces ese niño va a venir con el pan bajo el brazo, pero también con la banda presidencial” (Menem; 24/04/03) En este caso,  el enunciador alude al embarazo de su esposa, Cecilia Bolocco, y sustituye la idea de que él es el ganador indiscutido de las elecciones. Incluso, esta suerte de metáfora remite al dicho popular: “Viene con el pan bajo el brazo” empleado para aludir al nacimiento como sinónimo de prosperidad y bienaventuranza. En definitiva, la intención discursiva de este último ejemplo es mostrar que el nacimiento del niño se condice con el nacimiento de un nuevo gobierno.

En el discurso de cierre de campaña, Menem vuelve a posicionarse en el lugar del saber, y utiliza una metáfora para graficar su “exitosa” forma de hacer política y distinguirla de la de sus oponentes: “(...) Les pido por favor que por más que haya barro en el suelo, aprendan a volar, vieran qué lindo que es volar como las águilas o como los cóndores, un vuelo alto y no el vuelo gallináceo de algunos políticos aquí en la República Argentina.” (Menem: 24/04/03)

Habíamos dicho que la estrategia de Menem se construye desde su pasado. En esta orientación, se encuentra el giro “Vuelvo para” utilizado de manera  introductoria en cada uno de los argumentos que sostienen su candidatura en el cierre de campaña y mediante el cual enumera sus propuestas de gobierno con referencias directas a su pasado político. Por ejemplo: “(...)y vuelvo para reconstruir nuevamente a la República Argentina, y vuelvo para ordenar y conducir los destino de mi patria, vuelvo para gobernar para todos los argentinos(...)” (Menem: 24/04/03
Al mismo tiempo, es propio del estilo de Menem la utilización de dichos populares o giros del lenguaje cotidiano, por ejemplo:

“(...)y se fue dejándonos a los argentinos <<en banda>>.”  (sobre de López Murphy)
“Todos han ido <<pateando pa’ delante>> como decimos normalmente en la  jerga callejera (...)”
“Cuando por ahí alguien que va a ser padre dice: <<bueno, el que viene va a venir con un pan bajo el brazo>>”
Siguiendo esta lógica de uso de giros lingüísticos populares, a la hora de persuadir a su auditorio el candidato del Frente por la Lealtad emplea metáforas futboleras que aluden, por ejemplo, a la crisis de seguridad:  “Nosotros los futboleros cuando hablamos de fútbol decimos que <<no hay mejor defensa que un buen ataque>>. A los criminales, a los delincuentes, no hay que esperarlos hay que ir a buscarlos a su guarida para darle seguridad a nuestro pueblo”. (Menem: 24/04/03)  Como decíamos,  las referencias al fútbol que permiten la identificación del líder con el público siempre han sido parte de sus discursos[47].

Entre algunas de sus muletillas recurre a  “que Dios los bendiga”, ”los llevo en mi mente, en mi corazón” y, unas de las más utilizadas es: “Desde lo más profundo de mi corazón” (Menem: 24/04/03)

En lo que respecta a los slogans de campaña, Menem responde a la lógica retórico-argumental que implica la vuelta al pasado: “Con Menem estábamos mejor”. En este sentido, se condice con sus estrategia fundamental y su estilo discursivo. Además, destacamos que en la composición de sus discursos pone en primer plano la elocutio[48] aristotélica. En cambio, el slogan de  de Kirchner es “Por un país en serio” y armoniza con su estilo discursivo “descontracturado” y su intención de mostrarse respetuoso de las normas constitucionales. En líneas generales,  recurre a estrategias de composición centradas en el plano demostrativo, es decir que refuerza el relato de los hechos y los argumentos y pruebas que los sostienen. Es por eso que el estilo repetitivo de Kirchner apunta a convencer a su auditorio de su propuesta político-económica, más que a emocionarlo.

Referencias


42. Jager, S. en Wodak y Meyer (comps.) Métodos de análisis crítico del discurso. Barcelona: Gedisa, 2003, p. 73. [Volver]

43. Para una ampliación de este tema ver Política y Cultura Popular:la Argentina Peronista 1946-1955, Walter Ciria, 1983, Ediciones de la Flor, enPolítica y Cultura Popular la Argentina Peronista 1946-1955 (II parte)  país global  política, opinión, reflexión, análisis politico.html y “Las identidades políticas en la Argentina de los años noventa: continuidades y rupturas entre peronismo y menemismo” Paula Canelo, Universidad de Buenos Aires, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina en http://www.univ-brest.fr/amnis/ [Volver]


44. Ver el discurso de cierre de campaña de Carlos Menem, 24 de abril de 2003, Anexo I, p. 5. [Volver]


45. Mesa de Encuestadores y Analistas Políticos en programa de televisión “Sin exclusiones” emitido por Canal de cable Magazine el 23 de abril de 2003. [Volver]


46. Lenguaje “chabacano” se refiere a las formas pocos elegantes y burdas que se suelen utilizar en los discursos políticos. Por ejemplo, los dichos o refranes populares. Ver Ciria, Walter (1983). [Volver]


47. Este recurso acerca su estilo al de los discursos de Perón, quien solía utilizar el lenguaje popular y chabacano, metáforas futboleras y referencias a los deportes. Ver Ciria, Walter, 1983. [Volver]


48. Elocutio: operación del arte retórico aristotélico mediante la cual se produce la composición verbal de los argumentos (a nivel de la frase), es decir, las figuras retóricas. [Volver]

 

Continúa en: Las marcas de la crisis

 
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